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sábado, 15 de julio de 2023

El robot poeta


Por Virgilio López Azuán

“El tendón más pequeño de mis manos

avergüenza a toda la maquinaria modernas” 

(Walt Whitman)

El avance de la robótica y las inteligencias artificiales (IA), tienden a producir una nueva teorética en cuanto a la reflexión, abordaje e interpretación de sus impactos, en el presente contexto, y la marcha a un posthumanismo tecnológico. Las ideas, proyecciones y escenarios futuristas, son planteados cada vez con más incertidumbres que con certezas.

                Los servicios tecnológicos desarrollados por empresas del ramo, como los producidos por OpenAI y su GPT, que es el “Modelo Predictivo de Lenguaje Generativo”, pueden crear textos automáticos y coherentes. Presentan nuevos programas con una cantera de ideas sobre su funcionalidad y alcances frente a lo que puede hacer y lograr el individuo humano. Actualmente, en laboratorios de altos estándares de creatividad y competencia, existen desarrolladores —auspiciados por importantes capitales y academias—, creando alternativas y soluciones tecnológicas, en el mundo molecular, atómico y cuántico. Lo hacen en áreas como la física y la biología, sobrepasando sus propias expectativas. Al gran público llegan pocas informaciones de esos experimentos. Las acciones en el mundo cuántico realizadas por los desarrolladores dejan pequeña la imaginación. La ciencia está entrando a los infinitos, develando verdades que décadas atrás, eran consideradas del mundo sobrenatural.

 

El individuo cíborg y la realidad controlada

El individuo cíborg está entre nosotros hace cierto tiempo, desde las prácticas de los implantes en el cuerpo humano. Recordarán algunos lectores una serie de televisión producida entre el 1973-1978 que se titula “The six millón dollar man (El hombre nuclear)” —un humano con implantes tecnológicos de forma robótica— protagonizada por Lee Majors y Richard Handerson. En el introito de cada capítulo salía la voz del narrador: “Steve Austin, astronauta, su vida está en peligro, lo reconstruiremos, poseemos la tecnología para convertirlo en un organismo cibernético, poderoso, superdotado… ¡El hombre nuclear!”. Quizá muchos pensaron que toda esta versión cinematográfica provenía del confín de la imaginación de sus productores. En cierta forma, así era en muchos aspectos, pero estaba basada sobre principios fundamentales del desarrollo de la tecnología. En el 2023 esa serie televisiva cumplió 50 años de su primera filmación. Los cinéfilos y espectadores pudieron apreciar  en esta película un prototipo de un humano-robot, de un individuo cíborg.

                Otra película, “Matrix” (1999), pone a pensar sobre la verdadera naturaleza de la realidad, donde se habla sobre una realidad controlada. Incluso, citando la teoría de Nick Bostrom (2003), filósofo Sueco de la Universidad de Oxford, donde plantea la posibilidad de que la realidad humana fuese producto de una simulación. Esta sigue siendo una hipótesis teórica sobre la realidad y sigue siendo objeto de debates en la comunidad científica y filosófica, por complejidad en simular una realidad con coherencia. También, el mismo Bostrom trata sobre la etapa posthumana como un estadio “donde la humanidad ha adquirido la mayoría de las capacidades tecnológicas que actualmente se pueden demostrar que son consistentes con las leyes físicas y con limitaciones de material y energía” (Bostrom, 2003).

                Esos estudios de la realidad, ser, espacio y tiempo, han movido a filósofos y otros científicos, como Platón, Aristóteles, René Descartes, Immanuel Kant, David Hume, Martin Heidegger, Soren Kierkegaard y  Ayn Rand. Diversas teorías y abordajes temáticos, han escrutado la realidad y la han clasificado como —en el caso de Kant—: fenoménica y neumónica; y además, de otras naturalezas.

                Ante la complejidad de la definición de la realidad y las limitaciones del conocimiento humano para crear categorías absolutas, otro tipo de realidad es abordada a partir de las tecnologías, y con ellas, el uso de las inteligencias artificiales: nos referimos a la realidad virtual. Una realidad simulada y ajena al entorno real o físico. Estas experiencias de inmersión, amplían el campo conceptual de la realidad, la cual extiende sus dimensiones.

                Los actos de percepción, interpretación, análisis y asunción de la realidad —unido a los sentidos de tiempo-espacio— son enteramente de humanos. Todo acto de aproximación y búsqueda de la verdad y su esencia, se puede convertir en un acto de naturaleza filosófica, a partir de los métodos y las técnicas utilizadas, no para ser de tajo concluyente, sino para avanzar y disfrutar de la expansión del conocimiento sobre el sujeto u objeto tratado.

 

La realidad generada

Las capacidades humanas permiten el descubrimiento y elaboración de conocimientos de nuevas formas de percepción de realidades, pero cada una de ellas es un producto inacabado por los limitados alcances de esas capacidades. Habría la posibilidad del ensanchamiento, como se ha presentado anteriormente. Todo estaría sujeto a la evolución orgánica del cerebro, del pensamiento y la praxis generativa y creativa.

                El uso de las tecnologías ha ayudado a la evolución del pensamiento y viceversa. La creación de realidades virtuales es producto del ensanchamiento del umbral cognitivo y su puesta en práctica. Se tiene acceso a múltiples dimensiones en la construcción de la realidad que antes no era posible hacerlo.

                La robótica y las inteligencias artificiales, aportan incertidumbres. Se aprecia al aproximarse al complejo mundo computacional, con algoritmos, creadores de formas autónomas de lenguajes, la mayoría de las veces de difícil interpretación entre humanos.

                Es notable el avance de unidades robóticas con autonomía, que responden a sensores especializados, obteniendo informaciones para proceder a tomar decisiones consideradas propias, pero todas dentro del campo esquematizado por sus programadores.

 

La poesía producida por inteligencias artificiales

 

Ya se han presentado diversos programas desarrollados dentro de las inteligencias artificiales que son capaces de tener un lenguaje generativo, a partir del acceso a informaciones contenidas en sistemas de almacenamiento de datos. Se ha popularizado el uso de Chat- GTP-3 y otros, donde generar textos poéticos con cierta calidad resulta ser obtenido con más rapidez que los producidos por excelsos poetas. Esta idea —unida a los robots que pueden producir su propio lenguaje—; incluso, con la posibilidad de poder comunicarse de forma autónoma con otros robots, puede hacernos plantear estas preguntas: ¿Los robots pueden sustituir a los poetas? ¿No serán necesarios los poetas porque tendremos máquinas que generan textos con mejor calidad que los escritos por humanos? ¿Podríamos comprar, si así lo deseamos, a robots poetas?

            Quizá las respuestas a estas preguntas pueden hacerse de forma conjunta, porque están ligadas unas a otras. Eso sería posible cuando los robots logren su autonomía en la creación del lenguaje. Cuando salgan por las calles, con voluntad propia, fuera de todo control. Durante el Homo sapiens tenga control de la robótica y las inteligencias artificiales, que sean producto de programaciones generadas en la mente humana, no habrá robots poetas con la autonomía de humanos. Hasta entonces, la poesía producida por las inteligencias artificiales, sería el resultado de una creación humana, o de un accionar o acto de la voluntad humana, aunque los robots respondan a estímulos y expresen sentimientos y emociones de forma simulada, mediante aprendizajes profundos, base de datos y descriptores del habla.

            Traemos el caso del robot WASP (Wishful Automatic Spanish Poet o aspirante a poeta automático español), desarrollado por Pablo Gervás, doctor en Informática e investigador del departamento de Ingeniería de Software e Inteligencia Artificial de la Universidad Complutense de Madrid. WASP, tiene la capacidad de producir poesías. Lo hace porque, según Gervás: «Tiene una parte matemática clara: contar sílabas, buscar rimas, medir estrofas, todo eso que parece algorítmico sería lo fácil. Pero queda todo lo demás, que lo que cuente tenga interés y sentido, y de ahí nace la necesidad de generar esas narrativas con la inteligencia artificial» (Prado, A. 2017). Sin embargo, también argumenta, a ludiendo a la poesía que produce el robot, que: «La poesía que hacemos no tiene sentimientos, pero los poemas sí parecen reales. No tan buenos como los que a mí me gustan, pero mejores que otros difíciles de entender” (Prado, A. 2017).

Los robots poetas, ¿una industria rentable?

                Eso de que no serían necesarios los poetas, quedaría a la elección, a solicitud del público consumidor: disfrutar de una poesía producida por un robot u otra producida por un humano. Se generaría una actitud por preferencias poéticas. Eso de que la robótica y las inteligencias artificiales podrían sustituir a los poetas, no está en cuestionamiento. ¡Claro que sí! Lo sustituyen realizando un oficio computacional-intelectual. Sería lo mismo como se sustituye a un empleado de servicio en las atenciones ofrecidas en un hotel o el desempeño de cualquier trabajo que requiera ciertos tipos de operatividad. Serían dos cosas diferentes: el humano que es poeta y el robot que es poeta. Así de simple. Lo importante ahora son los retos, ¿Cuáles serían las diferencias de un robot poeta y un humano poeta? El primero ante el segundo, podría poseer de forma superior: la capacidad de memoria, el procesamiento de informaciones y de asociación en campos semánticos; lo mismo que mejor calidad en la utilización de los sistemas de lenguas. A la hora de ejecutar símbolos la mente humana es más lenta, así lo demostró el experimento con la máquina de Turing y eso es una ventaja en la robótica. 

                No tengo informaciones sobre estudios de rentabilidad de este tipo de proyecto. No debe ser rentable. ¡¿Quién desea tener a un bendito robot poeta?! Ahora menos, que en esta centuria en que vivimos, la posición de preferencia de los poetas entre multitudes está en crisis. Siendo así, nadie podría pensar en términos mercadológicos para desarrollar una industria de robots poetas. Yo sería el primero quien no lo compraría, aunque no diría como lo hace una señora que prefiere el género novela para sus lecturas: “Ya de poetas estamos  jartos”.

Intuir, contemplarse así mismo

Una de las tantas diferencias entre un robot y el individuo humano sería el del carácter ontológico. Según el Diccionario de la Real Academia Española, ‘ontología’ es la “parte de la metafísica que trata del ser en general y de sus propiedades trascendentales”. El abordaje ontológico aplicado a las ciencias de la computación no es igual que el aplicado a los individuos humanos, este viene a ser como: “Una representación de algún aspecto de la realidad donde los conceptos y sus denominaciones se definen en razón de sus características como procesos, entes o propiedades” (Gonzalo, C. 2005).

            Las capacidades humanas de la concepción, aproximación y develación del “ser” se ejercitan en procesos contemplativos y reflexivos en la exploración de realidades y la búsqueda de la verdad última.  De los desafíos que tienen las inteligencias artificiales —aparte de avanzar en la autonomía— es la de poseer un “ser” propio, más allá del estado pensante, de la asociación producida por las “redes neuronales”, del lenguaje computacional. Tan lejos que el robot pueda intuir y contemplarse a sí mismo.

                Desde el punto de vista de la acción inteligente del robot, del proceso con programación racional y algorítmica —como se ha citado— ya se tienen programas generadores de poemas con muy buena calidad estética, y se avanza cada día más para la producción de un “ser” con capacidades y “cualidades humanas” de carácter autónomo, con sentido de intuición y quizá de autocontemplación (cosa, esta última que la considero difícil, aunque no imposible de aceptar para mis capacidades de comprensión). De ser así, tendremos habitando en el planeta Tierra otra especie “viviente” junto a las demás, como se había ideado en episodios de ficción. Al mismo tiempo, sería la evolución del Homo sapiens al Homo deus, como planteara en sus textos, el historiador y escritor israelí, Yuval Noah Harari (1976-?).

FUENTE: acento.com.do

 

lunes, 16 de septiembre de 2019

Tomar decisiones bajo un clima de incertidumbre



Por Virgilio López Azuán

Estos días he pensado en un filósofo de este tiempo, en Daniel Kahneman, no es que sea de mis preferidos, ante mi pasión por Jürgen Habermas, Eugenio Trías y Edgar Morín, por nombrar solo tres. Lo que pasa es que, al reflexionar sobre el juicio humano y las tomas de decisiones bajo cierto rango de incertidumbre, más las teorías asociadas al caos y al límite me pongo al borde de una corriente de razones cargadas de complejidad.

Aunque la teoría de Kahneman se basa en las tomas de decisiones ante incertidumbres de tipo económico y que el filósofo supo “articular la investigación psicológica a las ciencias económicas”, no así a las incertidumbres propias del contexto social y político, me detuve a pensar en sus planteamientos ante el momento político nacional.

Haciendo una analogía con la teoría Keynesiana de dotar a las instituciones de las fortalezas necesarias para controlar las economías en situación de crisis, o ante las oscilaciones en fases de expansión y contracción de la economía, igualmente, tomar decisiones asertivas le plantea desafíos a los actores que rigen los procesos, cuando se trata de política.

Ante una toma de decisión con rango de incertidumbre, las consecuencias que se derivan no pueden ser controladas porque pudieran estar sujetas a la aleatoriedad o a la falta de información.

Quizá en el contexto social y político el elemento del azar sea más reducido porque de estas ciencias y disciplinas derivadas las variables pueden mostrar indicadores cualitativos y cuantitativos que contribuyan al éxito ante tal o cual decisión. Sin embargo, la falta de información oportuna puede hacer variar y hasta revertir los resultados.

Si se toma una decisión política en momentos de incertidumbre, donde las variables que sustentan el proyecto son impactadas por el azar, la falta de información o la desinformación, se hace más difícil el acierto.

Sin embargo, como las ciencias sociales y políticas no están sujetas a la rigidez de las matemáticas en sí, que un evento previo e inesperado puede ser catastrófico para cualquier proyecto político, las tomas de decisiones tienen que ser bien sopesadas. Dados estos argumentos se han creado teorías de las tomas de decisiones en momentos de incertidumbres, planteamientos de tipo cuantitativo que sirven de ayuda profesionalmente.

En estos días que en la República Dominicana, se vive un debate electoral por nominaciones municipales, congresionales y presidenciales; donde se producen renuncias, adhesiones, negociaciones, consensos, entre otras acciones de la jungla política, una decisión, a veces por más absurda o desacertada que parezca, dentro de ese rango de incertidumbre puede, que a corto o largo plazo se convierta en una fortaleza, en una acción “sobre natural”, que luego permita la expresión: “Ese un político que mira más allá de la curva”. Como venimos argumentando, esto no es taxativo y se escapa del control de los actores de los procesos. Pero les digo a todos, dentro de la incertidumbre, sucede a veces.





jueves, 5 de octubre de 2017

De políticos y artistas

Por Virgilio López Azuán

Existe una tensión de modelos mentales entre las personas que se dedican a la actividad política y otros a la actividad artística. Tanto una actividad como la otra soportan redes de razonamientos y emociones altamente diferenciadas, pero  que en algún punto de su desarrollo se juntan. Lo hacen por un prisma ético o estético del desarrollo de la conciencia.
             Es obvio que se piense en que existe una antítesis entre el accionar político y el accionar artístico. Y no faltan razones. La dimensión del pensamiento artístico se extiende por los planos de la sabiduría estética. En cambio el pensamiento político se extiende por los planos de la sabiduría ética. En fin, en su modelo, el artista circula por la avenida de lo bello, lo feo o lo siniestro. El político circula sobre las pistas de lo ético-moral, esencialmente.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Partidos politicos y participación


PURAMENTE PUEBLO : No.1
Por Virgilio López Azuán

Parece que el problema está en la sociedad política, que mucha gente no cree en ella. Hay muchas malas muestras en el pueblo dominicano para pensar así. Sin embargo, la única vía de acceso al poder político es por medio de la sociedad política, según la Constitución.

viernes, 17 de febrero de 2017

Sancocho de crisis.

Por Virgilio López Azuán

La primera pregunta que me asalta al escribir estas notas es: ¿Está la sociedad humana en crisis? De repente podríamos afirmar que sí, vista desde un ángulo sociológico, tomando en cuenta las variables que definen la crisis en esa ciencia. Otros prefieren afirmar que no es la sociedad la que está en crisis, sino los individuos humanos que conforman esa sociedad. Esos la definirán desde la filosofía o la axiología. ¡Claro! Existen otras plataformas y otras perspectivas de análisis para definir ese fenómeno que llamamos crisis, donde el individuo humano  y la sociedad constituyen un cuerpo. Pero, prefiero asumir este análisis desde una mirada compleja.

Todo relaciona a la crisis, no existe nada que se desvincule de ella. En ese sentido las responsabilidades son compartidas, en menor o menor grado según la relación.

Para los políticos de oposición la crisis de la sociedad está en el gobierno de turno, y no dejan de tener razón. Para políticos del poder, está en los pasados gobiernos, en los problemas mundiales, en los desafíos de los nuevos tiempos y en otras causas. Tampoco dejan de tener razones.

Cuando definimos los “culpables de la crisis” siempre buscamos a un segundo, a un tercero y hasta a un cuarto. Casi nunca hay una mirada individual e interior donde se auto establezca responsabilidad alguna.

En esa misma sociedad hay crisis política, de valores, de educación, de mercados, de salud, de ambiente, y más. Hay un sancocho de crisis en las sociedades actuales. En todas. Cuando un hecho no genera la causa principal, la genera el otro.

El individuo humano ha creado un mundo en crisis, y ese mundo, tiene la fortaleza para poder reestablecerse. Existen las capacidades humanas para hacerlo. También, se generarán las emergencias necesarias para enfrentar los retos y los desafíos en los tiempos.

Pero ¿hasta dónde se está haciendo el esfuerzo para producir las emergencias que nos sostengan como especie en el planeta? Un camino ha sido a través de la ciencia y el desarrollo de las tecnologías. Los avances han sido incalculables, pero los riesgos tienen la misma dimensión.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, planteados en septiembre de 2000, en la Cumbre del Milenio, no son más que algunos de los grandes desafíos, a sabiendas que se generarán otras necesidades para la sociedad humana, de otras magnitudes y hasta superiores a las planteadas en los documentos de la ONU.

El proyecto de sociedad humana que incluye las éticas, las virtudes, el poder, la violencia, el amor, las normas, los intereses, y todas las ideas y sentimientos, que se pueden dar en unas relaciones entre individuos, está sujeto a crisis, a decadencias y resurgimientos. Es parte de una cultura humana con infinitas posibilidades.

Los acuerdos a lo interno y a lo externo de las sociedades generan compromisos para manejar las pasiones, los desbordes y de esa manera hacer uso racional de las cosas en las maneras de vivir juntos, que no es más que la base de una ética con raíces en la antropología de la palabra.

Esos desbordes en los individuos humanos, en su conducta, en su manera de ser,  producto de la infinitud en la ontogénesis de la especie, es lo que se debe atender. Desde tiempos inmemoriales se atiende a esos desbordes, ya sea por medio a las creencias, la fe, el poder, la moral, la ética y otras formas de contención.  Incluso, las guerras han sido tomadas como medio de contención de esos desbordes, siendo las guerras formas indiscutibles de desbordes.

lunes, 13 de febrero de 2017

Una metáfora llamada Media Isla



Por Virgilio López Azuán

Cuando se hace referencia a la República Dominicana en términos geográficos con respeto de Haití, lo común es que se diga “Media isla”, como si se pudiera concebir el concepto de la mitad de una isla. A juzgar por su definición la palabra isla es “una porción de tierra rodeada de agua por todas partes”. Entonces, por “todas” las partes debe haber agua, y eso no pasa en el caso de la República Dominicana.
Recuerdo muy bien una adivinanza vieja, pero buena. Si un hombre hace un hoyo en un día, ¿cuántos hoyos hará en cinco días y medio? Bueno, contestarán de prisa algunos, y esa es la trampa: “Hace cinco hoyos y medio”. El interlocutor les dirá: “Totalmente falso, pues no existe medio hoyo, son seis hoyos, esa es la respuesta correcta, porque nadie hace hoyo”. 
Entonces, no existe tal concepto de media isla, como no existe medio hoyo. Pero… ¿cuál podría ser el origen de esa frase? Si indagamos, no existe un documento oficial donde diga que la República Dominicana o Haití sean media isla, indistintamente. Quizá podamos encontrar expresiones como esta: “La República Dominicana está colocada en la parte oriental de la isla de Santo Domingo”.
¿Cuáles hechos o fenómenos se pueden describir que apunten a la certeza de que ambas repúblicas, en cada caso, sean llamadas media isla? ¿Dónde tiene su raíz cultural?
Ya dijimos que aplicado al territorio, no está correcto decir media isla. Es una metáfora. ¿La idea fue generar una diferenciación entre los pueblos de la República Dominicana y Haití? ¿Sobre cuáles bases ideológicas e intereses cimentaron esa idea? O ¿El concepto de media isla surgió de manera espontánea de las voces del pueblo, generado por la línea divisoria de la frontera, que los dibujantes le hicieron el mapa para delimitar ambos países?
En voces autorizadas académicamente y del pueblo dominicano, la palabra isla no es de uso frecuente en el vocabulario común. Somos “media isla” y ya. “Ustedes allá (refiriéndose a Haití), y nosotros acá”. Aquí hago un alto. La frase: “Ustedes allá y nosotros acá”, envuelve una gama de significados culturales, patrióticos, discriminatorios, excluyentes; de odio, apego, desapego, intereses… Todo por las raíces históricas, económicas, políticas, lingüísticas, culturales y sociales de ambos pueblos.
En el imaginario del sureño dominicano gravita la idea de que los haitianos dicen que “desde las montañas del Número en Azua, para atrás, ese territorio de ellos”. Por varias décadas, desde mi estancia en estudios primarios lo escucho. Y también escucho al azuano decir: “Si del Número para allá es de ellos, que vengan a cogerlo (refiriéndose al territorio) porque les haremos lo mismo que en la Batalla del 19 de Marzo del 1844, que les ganamos”.

Indudablemente, que el caso de la división de la isla de Santo Domingo, no es el único. Hay muchas islas que son compartidas por dos países. Como por ejemplo el de la isla Dall, “la 28ª isla más grande de Norteamérica que está situada en el archipiélago Alexander, en la costa suroeste de Alaska. La comparten los Estados Unidos y Canadá, siendo la única isla marítima dividida entre ambos países”. Otro caso es el siguiente: “la isla de Irlanda está políticamente dividida entre el Reino Unido (Irlanda del Norte) y la República de Irlanda”.

Cuando estudiamos a República Dominicana como país, tenemos que inferir en que es “insular”, de isla, no “media isla”. Repito, como país, la República Dominica es insular, como lo es Haití, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Cuba, Dominica, Granada, entre otros.
¿Cómo piensan los habitantes de la República Dominicana? ¿Cómo universales, insulares, o medio insulares? ¡Caramba! Ahora se complica la cosa. Todos sabemos que existen categorías para describir los tipos de pensamientos. Pero… ¿Cuáles serían las categorías para definir el pensamiento medio insular, si este pensamiento existiera? Esta sería una tarea para sociólogos, filósofos, culturologos, lingüísticos, etnólogos y quizá neurocientíficos.  
¿A quién beneficia el concepto de media isla? Quizá algunos pensarán que refuerza la identidad del dominicano frente al haitiano, y en pro de ese reforzamiento el pensamiento cultural es ampliamente manipulado por sectores ultranacionalistas y conservadores. Podríamos estar en una situación de defensa de identidades con propósitos políticos, por intereses diversos o puramente por apego a preceptos ideológicos ya superados. Quizá esto, también tenga que ver con la fragilidad cultural en la definición de la identidad del pueblo dominicano. No hay que ser erudito para concluir que a los dominicanos se nos están yendo de nuestro acervo muchos elementos identitarios; en nuestros patrones de comportamientos, en nuestra música, en nuestras modas, en nuestro urbanismo, y sobre todo, en la manera de vivir juntos.
Alguien dirá, es que los tiempos van cambiando, es la influencia de las tecnologías en el avance de la humanidad, los cuales generan esos comportamientos. ¡Claro! Pero los cambios suelen tener su plataforma identitaria, y su aporte a la humanidad, es parte de la variedad en el mundo diverso. La mayoría de los estudios apuntan a que el pueblo haitiano es más apegado a sus raíces y su cultura. Algunos argumentan que eso mismo es lo que los tiene sumido en el atraso, en una situación de inviabilidad. Sí, el estado haitiano puede ser inviable, pero el pueblo no. El pueblo es la víctima que solo por sus apegos culturales ha podido sobrevivir a corruptos, a dictadores, a hambres, a terremotos, sin un desborde migratorios de magnitudes escalares a la otra “media isla”.
Me parece que la metáfora “Media isla”, se entroniza en el pensamiento colectivo y genera imaginarios de segregación más allá del mismo concepto de insularidad. Como no soy concluyente, ni puedo serlo en estos rozamientos, apelo a que los entendidos hagan sus aportes. Dije, los entendidos. 

jueves, 26 de enero de 2017

El mundo en cambios: nuevas búsquedas en las sociedades.


 Por Virgilio López Azuán
El mundo está pendiente a las órdenes ejecutivas del nuevo presidente de los Estados Unidos de América Donald Trump. Nunca como hoy en las últimas décadas, los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe, habían centrado tanto la atención en las decisiones de un presidente recién instalado en esa gran nación, y mucho menos con los antecedentes del mandatario estadounidense.
Nuestros gobiernos habrán de cambiar sus miradas de los mercados tradicionales para el crecimiento y desarrollo de sus economías. El mapa geopolítico ameritará una reestructuración y nuevos paradigmas, no solo para el desarrollo de las economías ya “descolgadas”, sino para la construcción de un sistema de valores que las sostengan.
Las medidas del mandatario norteamericano ya están impactando en diferentes países como México y Argentina, principalmente los temas de comercio y migración.
No creo que la lucha en contra la corrupción que en estos momentos se libra en varios países europeos y del continente americano, se genere como si fuera una vuelta a los valores de honestidad y transparencia del individuo posmoderno. Todo está centrado en una estrategia del orden mundial, en la crisis de los modelos de exploración, y en la polarización de la riqueza y la pobreza, en individuos, grupos humanos, corporaciones y otros tipos de hegemonías. Se están creando abismos insalvables de desigualdad a escala global que amenazan la vida en todo el planeta. Se han socavado el medio ambiente, las riquezas naturales y sistemas de valores sociales y humanos están en franca decadencia.
Esa lucha contra la corrupción y la impunidad que en verdad hacía falta, principalmente en los países con debilidad institucional y escasos regímenes de consecuencias, es bien valorada por los ciudadanos. De tomarse las efectivas medidas de persecución y establecimiento de responsabilidades civiles y penales, sacarán del escenario liderazgos tradicionales y auspiciarán otros emergentes.
En el caso particular de la República Dominicana, gravitan dirigentes políticos tradicionales de larga data y otros establecidos en las últimas dos décadas. La nueva generación de personas en los escenarios sociales y políticos, impactados por los fenómenos globales, principalmente con mentes tecnológicas, está supuesta a emerger y ocupar esos espacios. Seguro encontrarán resistencias de esa dirigencia enquistada en el poder y en la industria de la corrupción. Algunos entienden que puede haber confrontaciones de paradigmas, de modelos, no solo de interpretación de la sociedad, sino de gobernar.
Sin embargo, en el espectro político dominicano, las figuras que eran llamadas emergentes para la asunción del liderazgo en la nación, aunque jóvenes en edad, ya han envejecido en su pensamiento. No constan con las propuestas necesarias ni contundentes para auspiciar cambios. Muchos se refugian en el morbo, de sindicar ladrones, corruptos e incapaces. Hoy muchos de los moralistas han sido corruptos y corruptores. Se presentan con las manos limpias como si se hubieran lavado en los papeles de la historia. Otros, levantan sus voces hasta que los silencia el “oro corruptor”, hasta que se lo lleve la inconciencia de sus escasos principios.
Hay que seguir apostando a los cambios, hay que buscar otras formas de expresión, manifestación y compromiso. Los cambios en las sociedades van más rápido que los pensamientos de sus líderes y dirigentes. Y esos cambios, sin lugar a dudas pueden sepultarlos.
Apostemos a nuestras fortalezas como país, veamos las amenazas que se ciernen sobre el espectro político, social, económico y ambiental. Empujemos para hacer una mejor nación.

jueves, 19 de enero de 2017

Un caso interesante de pronunciación: ¡Salud, salucita!


En un programa musical que se trasmite en Azua en horario sabatino, se utiliza la palabra “salucita”, y un “curioso” me preguntó que si el uso de esa palabra estaba correcto. Como no acostumbro a opinar de forma ligera, y menos cuando no estoy licenciado para hacerlo, como por ejemplo, en temas como lingüística y fonética, le dije que le contestaría en Facebook, sobre la plataforma de mi formación cultural.
En la evolución fonética de las lenguas existen historias muy deleitantes, capaces de apasionar a cualquiera que se interese por la cultura y la investigación. No está demás decir que el origen de las palabras guarda insólitos brotes de magia, mitos, creencias e historias del individuo humano, en el espacio abierto de la conformación del mundo.
Palabras con raíces místicas han influido en la conformación del pensamiento humano, y han impulsado grandes hazañas y encuentros de dioses, semidioses y de humanos en las cosmogonías primitivas y modernas. Basta una palabra, una frase, una arenga, para alentar a los ejércitos en las horas supremas de las batallas. Basta una palabra para arrancarle una vida a la muerte ensañada.
En el contexto místico, una palabra puede ser la diferencia para ir a la gloria o al infierno, una simple palabra ante un pelotón de fusilamiento es la diferencia. Entonces, por eso es el valor de la palabra, cosa esta que se ha venido perdiendo en los arranques de posmodernidad, que en su raíz es una forma subyugante de los explotadores contra los oprimidos.
Todo esto es para decir, que una pregunta como la que me hizo el “curioso” podría ser intrascendente. Declaro tajantemente que no. Es una pregunta muy importante, la cual me conminó, me estimuló y provocó una explosión de inquietudes que terminaron en estas reflexiones.

SALUD

No voy a profundizar sobre el origen etimológico, la ontología de su lexema, sus morfemas y evolución de la palabra “salud”, porque no deseo hacer un tratado de antropología de la lengua, morfología, semiología, o fonología. Pero balbucearemos con algunas reflexiones. Fijaremos la atención en la última letra o fonema /d/, el cual se define, desde el punto de vista fonético, como oclusivo dental (o alveolar) sonoro. ¿Y qué significa esto? , “que se caracteriza por una obstrucción total de la corriente de aire seguida de una liberación repentina de ella”.
Para la realización de este trabajo, sin utilizar un rigor estadístico de carácter científico exploratorio, hice el siguiente experimento: Seleccioné a diez personas y las puse a leer la palabra “salud”, que previamente había colocado en un cartel. Grabé en audio las pronunciaciones, y resulta que después de varias pruebas, la conclusión fue que al menos 4 personas pronunciaron el fonema /d/ como si la palabra terminara en /t/, 3 omitieron el sonido de esa consonante, y 2 la pronunciaron acorde con la explicación fonética antes expuesta para la letra /d/. O sea, que por lo menos 4 personas en la pronunciación de la palabra “salud” el sonido emitido era de tipo oclusiva dental (o alveolar) sorda.
En prueba de audición el locutor del referido programa radial sabatino utiliza también la forma oclusiva dental (o alveolar) sorda, a veces, de una forma muy explosiva.
¿Cuáles son las razones para que esto suceda? Las encontraremos en los sistema de enseñanza pública y privada donde los estudios fonéticos son prácticamente nulos, las encontramos en la dinámica de las relaciones interculturales, quizá en la evolución de los órganos bucales y linguales de los hablantes; o tal vez, en la evolución lingüística, producto de los procesos socioculturales. Ya se sabe que en regiones de España y en muchos lugares de Latinoamérica la pronunciación de la /d/ colocada al final de la palabra es totalmente omitida, carece de sonidos. Ejemplo: Usté, por usted.

SALUCITA.

Quizá esta palabra sea el centro de atención de estas notas. ¿De dónde sale la palabra “salucita”?, para decirlo de la misma manera que lo preguntó el “curioso”. Bueno, cuestioné al locutor sobre su originalidad, y me refirió que esa palabra no había sido creada por él, sino que la había escuchado de otra persona, y que le parecía bien bonita, (cosa que comparto), y decidió utilizarla en su programa “de canciones añejas, románticas, liricas, y que invitaban a un diálogo de enamorados” (la comilla es mía).
Hasta ahí todo va bien. Lo siguiente es que “salucita”, alude al vocablo salud y a su diminutivo. A saber, se puede inferir sobre tres palabras: Salusita [salucita, saludcita]. Lo correcto sería “salucita” con “c”, ya que en nuestro idioma todos los denominados diminutivos terminados en –cita o cito- siempre deben escribirse con la letra “c”, con la sola excepción de aquellas palabras que contienen una letra “s” en la última de las sílabas.
Bueno, es propicio decir que un bar muy popular en Azua en décadas pasadas, lucía un letrero grande en la calle, que decía “Mi Bosquesito Bar”, y cuando yo iba al liceo siempre observaba aquella palabra escrita incorrectamente, provocando en el adolescente un inquietud de purismo hacia el idioma. Ojalá que alguien pueda tener una fotografía de ese letrero y me la hiciera llegar. Sería interesante verificar, porque me parece que luego cambiaron el bendito letrero.

LA PLACA.

No me digan que molestoso, y a mi amigo locutor que no se me ponga guapo, porque lo aprecio, ¡solo ríase hermano! Observé que su auto tiene una placa que dice “Salusita”. ¡Ja ja ja!
En conclusión, la palabra “salucita” quedará en la historia de la comunicación de Azua, como una voz que por muchos años no podremos olvidar, gracias a uno de los mejores programas de esa naturaleza que se han realizado en la “Ciudad poesía” por décadas.
Creo que hay que brindar: ¡Salud, salucita!

martes, 17 de enero de 2017

LOS JOVILLOS


Un caso especial de ortografía: “Los Jovillos de Azua”. Observen bien la palabra “Jovillos”, está escrita con “v”, cuando debiera ser con “b”. La palabra debiera ser “jobillos” que es un diminutivo de “jobos”, como le dicen a variedades de frutas de la misma especie en República Dominicana.
Algunos creen que ese nombre fue dado en alusión a que el Jobo, crecía próximo a las riberas del río Jura.... Cuando esta sección fue elevada a Distrito Municipal, en los documentos oficiales el nombre de Los Jovillos lo escriben con “v”, como una ratificación a la palabra. Ahora bien, ¿quién escribió por primera vez la palabra “Jovillos”? ¿Qué pasó para que nadie observara esa “falta ortográfica”? He indagado en con cautela y no existe la versión única y evidente que nos conduzca a establecer el origen de esa palabra escrita de esa manera. No aparece ningún lugar del mundo que se llame “Los Jovillos”, con “v”, solo en Azua, República Dominicana.
Eso tiene varias lecturas: las voces del pueblo impusieron culturalmente la palabra “Jovillos” con “v” y así debe quedarse. En definitiva, eso hace al nombre del pueblo como único e irrepetible. También, se lee como si fuera una inobservancia e indiferencia por el cuido del idioma, y sobre todo, la poca reflexión desde las aulas por estos temas. Además, los nombres propios son como se registren oficialmente. En ese sentido, nadie debe molestarse porque se escriba “Jovillos” con “v”.
Si alguien quiere aportar sus historias sobre el origen de este nombre, lo que le contaron los abuelos, me encantaría que las comenten… Este tema puede ser bueno para los historiadores de Azua, que despertarán muy pronto.

viernes, 13 de enero de 2017

¿Hablamos de cerdos o palomas mensajeras?



El caso Odebrecht en República Dominicana, presenta una buena oportunidad para que la justicia asuma sus funciones sobre la base de las leyes y el buen proceder, sin las miradas privilegiadas del poder político, económico y social del país. Como noticia se ha ventilado la declaratoria del señor Angel Miguel Rondón Rijo, quien dijo haber recibido 92 millones de dólares por parte de la empresa por los servicios prestados en el país, o sea  cerca de 4, 500 millones de pesos. Se da a entender que esos pagos al señor Rondón se han hecho en buena lid ya que el concepto es por servicios prestados. Ahora bien, ¿qué se hace con más de 4, 500 millones de pesos en un país como la República Dominicana? ¡Waooo! Olvidemos que la inversión sea en las necesidades demandadas por el pueblo. Enfoquemos la mirada en lo siguiente: ¿Todos esos cuartos son para el señor Rondón? Si es así ese negocio como de lobista es de los más lucrativos del planeta. Ahora bien, para la realización de obras en un país debe llenarse algunas formas legales, presupuestarias y la decisión de los sectores del poder político que son encargados de este tipo de acciones nacionales.
¿Quiénes pudieron beneficiarse de esos 4,500 millones, para hacer “líquida” las operaciones legales y las facilidades en cuanto a las licitaciones, otorgamiento y el desarrollo de la obras? El gobierno dominicano ante la situación de escándalo internacional con la firma Odebrecht ha iniciado un plan que algunos lo encuentran parcial porque solo se limita a la planta de Punta Catalina, otros entienden que pone en tela de juicio las competencias de justicia dominicana para asumir tal responsabilidad, y los más críticos, que es producto de una desesperación gubernamental debido a la empresa de corrupción que rige en la República Dominicana.
La formación de una comisión de “notables”, de “mansos y cimarrones”, viene a ser, a mi juicio una medida de alta política del presidente Danilo Medina, que los sonidos de sus tambores se podrán escuchar más allá del 2.020. ¡Claro! Dependiendo del papel de los “notables”, sabiendo que los antecedentes de muchas comisiones formadas por los gobiernos, escarcean, pitan y luego se diluyen. Sin embargo, el beneficio de la duda debe estar presente y apostar al éxito de las indagatorias, tanto de la comisión como por parte de la justicia dominicana. No hay ser tan pesimista, aunque sugiero que nunca se pierda el escepticismo, la sospecha de que todo puede pasar en la viña del Señor.
Lo que a veces preocupa es que muchos sectores con vuelos políticos, intelectuales y morales asuman una posición de laissez faire ante la gravedad de la descomposición moral de la nación, que los ejercicios de reclamos de los derechos se hagan, poniendo primero sus intereses personales y grupales, dejando a la nación sucumbirse en la vorágine y el vértigo social. Que la arquitectura cerebral de la sociedad no esté basada en puntos firmes para la convivencia humana en armonía con el medio ambiente, capaz de generar las formas más asertivas para evitar la corrupción, la delincuencia y la degeneración en sentido general.
Nuestra sociedad necesita una revisión para identificar y procesar los “cerdos disfrazados de palomas mensajeras, / a Caperucita y a su abuela/ a Tom y Jerry y Cenicienta”, por referirme en una metáfora cantada, a todos los que tienen que dar cuenta a este país. Los  falsos revolucionarios y los derechistas,  los zurdos y ambidiestros,  el flaco y el feo,  los arribistas y los enquistados, los vocingleros y los callados. Todos.
Debemos evitar que la corrupción no sea "una empresa lucrativa", porque ya se está pensando cobrarle impuesto sobre la renta a los sobornos.