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viernes, 26 de agosto de 2011

POEMA DE VIRGILIO LOPEZ AZUAN


MI CALLE

de Virgilio López Azuán, el Martes, 23 de agosto de 2011, 12:22

AUTOR: VIRGILIO LÓPEZ AZUÁN

Mi calle tiene cuatro esquinas
que vigilan sueños de borrachos locos,
que guardan las almas de los perros
con sus ladridos de lunas.
Mi calle es una puta que levanta sus faldas
al viento primero, y mira los postes colgados de luces.
Mi calle es una noche acostada de lado,
que duerme sus nubes con los brazos cruzados.
Mi calle es una ola desnuda y sola,
que baila tangos de agitados mares.
Mi calle es una loca que despierta los gallos,
que canta canciones rotas sin esperar milagros.  
Mi calle es un pueblo lleno de pasos,
que camina los soles como caballo gigante,
que abre las puertas y saluda rosales.
Mi calle fue a la guerra, cargada de fusiles y de rocíos,
que abrió las ventanas de virtudes secretas
Mi calle es la mujer,  la que siempre espera
que en la tarde subió a sus aceras de hombre muertos,
y en la noche recostó su cabeza en cruces de penas. 
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lunes, 3 de mayo de 2010

CHARLA SOBRE EFLUVISMO

PARTICIPANTES EN LA CHARLA SOBRE EL EFLUVISMO EN LA XIII FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO SANTO DOMINGO, 2010...

martes, 27 de abril de 2010

AUTOR: JOSE CIDON

Amigo Virgilio:

He leido varios textos a en un blog cuya dirección es: http://efluvismo.ning.com/ y me parece una corriente literaria muy interesante.

Sigo con la misma opinión que te daba anteriormente sobre el efecto que causan las palabras en dentro de la mente (siempre y cuando el escritor sea bueno, claro está), pero al leer unos textos de Sandra González Lescano veo claramente las posibilidades de su aplicación práctica.

Es posible, utilizando el efluvismo, "darle vida" (color, movimiento, forma...) a un fondo humanista o ético (como puede ser la muerte, la naturaleza, violencia, etc...) convirtiendo en simples las típicas metáforas que convertían en humanas a la muerte (señora de capa negra con guadaña), el dinero (Poderoso Caballero Don Dinero).

Me resulta muy interesante la cantidad de aplicaciones se pueden dar. Estoy asombrado, de verdad.

Cuenta con un seguidor más para esta corriente aunque su aplicación en mi persona esté un poco lejana dada la inexperiencia que tengo en las artes de la escritura, pero de veras que pondré empeño en mejorar para poder dar uso a este fenomenal movimiento.

Un saludo, Virgilio. Enhorabuena.

José Cidón

jueves, 11 de marzo de 2010

EFLUVISMO





Esta imagen
no es el árbol de la vida.
Ni triángulo al que aplicar
el teorema de Pitágoras.
Es la visión eclipsada de un recuerdo
que rescatan los poetas
al punto de declarar la fundación de un territorio
adonde construir moradas que alberguen
a una infinita multitud de palabras.

Es cierto que se nombran tres reinos
y que deciden dejar a la imaginación
los otros reinos que invoca
el gran espíritu de la ultraconciencia.

Un amarillo resplandor de sol antiguo
reúne todo el espectro de la luz
y conjura a dejarse fluir para existir
semejantes al arcoiris del pacto primigenio
forjado por los dioses arcaicos.

Este sol errante por universos sucesivos
y galaxias paralelas nos pide regresar
con la cíclica audacia de la especie
para transmutar lo que pesa, lo que obstruye,
lo que no sabe de libertad,
de goces, de ternuras,
para que la muerte exista natural
y fuera del contexto irracional
de ansiar apoderarse del otro y someterlo.

Hay algo grandioso como una estrella
que brilla en la intención pura
que no quiere dejarse arrastrar
por el ego y sus fantasmales acólitos
que vienen a destruir lo mejor que tenemos
cuando aspiramos alcanzar algo de sabiduría.

Fuera de toda estrategia
y de elucubrar en beneficio propio
hay seres que quieren seguir siendo mortales
y amantes de la belleza más sublime
que alberga toda fragilidad
en este vapuleado planeta.

Ellos deciden sumar los elementos
desde lo esencial
hasta lo mayor que contiene
la construcción de una identidad
en un inacabado sentido del nosotros.
Lo deciden ahora mismo
en el hoy de un calendario nuevo
cuyos períodos serán de cuántica medida.

María Cecilia Foulon
Buenos Aires.

domingo, 7 de marzo de 2010

HERIDAS


Heridas
A Miguel Hernández, Poeta Español, en el centenario de su nacimiento.
(30 de 0ctubre 1910 – 30 de octubre 2010)




MIGUEL HERNÁNDEZ, POEA ESPAÑOL
1910-2010




   VIRGILIO LOPEZ AZUAN EN UNA EMISORA EN PUERTO RICO            



Heridas que todos los días nos llueven, a cántaros por segundo, heridas que mueren con besos nocturnos. Heridas que se esconden en toques y cantos, en la risa y el llanto, en  el verde claro y en los campos. Heridas que filtran la sangre  y la llenan olivas, y se cuelgan nostalgias como prendas divinas. Heridas inolvidables, cicatrices púrpuras en los murales del alma. Heridos estamos todos y nos duelen los sentidos en esta orilla. Heridas de rosas decapitadas, sin los sermones y los padrenuestros. Heridas leves y profundas. Heridas que salen disparadas en las líneas de la carne, heridas que son nuestras y nada más, sirviéndose fieras atormentadas. Heridas escapadas, que nos tocan y rasgan guitarras en puertas calladas. Heridas, tantas heridas locas de muertes, sin voces pero con ecos, sin estrellas pero con noches yertas. Heridas que trepan y cuelgan de las campanas, de la arista del cielo, de la leche y de la nada. Heridas enteras, sin restas ni quebrados, sin divisiones y sin casa, que a la vuelta de las manos nos descubren las espaldas. Heridas sin cama y sin almohadas, sin los insomnios quemados en las pijamas. Heridas impiadosas, termitas y pirañas, que duelen duelen cuando sus dedos clavan. Heridas sin oro, sin canciones de guitarra, que atrapan los huesos y nos muerden como caña. Heridas que hieren los dedos y los sentidos, los senos y los hilos, el amor de esas muchachas. Heridas que corren, sangre abajo, mordiéndole alegrías a las manzanas. Heridas de fuegos de estos barrios, de estos altares, de estos instantes que amargan. Heridas oscuras, blancas heridas que vuelven y matan encima de las camas, debajo de las mesas, que halan las bufandas. Heridas en las primaveras, en el torrente de hiel, en todos los inviernos. Heridas en las boca, en las calles y en los infiernos. Heridas calladas, reveladas violetas con mudez de piedras, con cartas en las manos para aguarnos las fiestas.

II

Heridas enteras y partidas, esqueletos vivientes del dolor herido. Heridas tristes con llantos de cebollas,  con las lenguas hambrientas lamiendo carne. Heridas del cuerpo, en lágrimas hondas de un abril sin flores. Nadie se escapa, son metales clavados en el iris, en el paisaje eterno de la risa. De ellas nadie regresa como si en la memoria hicieran trenes subterráneos, y en cada parada las cicatrices se levantan, sensible la carne. Todas las cosas están heridas, espinas de erizos, atravesadas, llagas blandidas mordiendo los labios. Heridas, punzones de acero que apagan luceros, chorros incesantes, vómitos del miedo. Ellas que huyen a los fueros internos y suben a techos de tantos misterios. Heridas del hombre, cavernas con ruidos, nocturnas alimañas, soledad del fuego. Heridas del aire que corren y nos besan, que en sus vaivenes rezan alfileres. Heridas que borran la luz y los ojos, la risa de bares y el azul de los mares. Heridas de muerte, de amor  y de vida, aquellas que matan tantas y tantas cosas, el color y el cielo.  Heridas que nunca borrarán las rosas, aquellas rosas que puse en tu pelo.   


lunes, 1 de marzo de 2010

POESÍA DEL EFLUVISMO

 
El esplendor
 AUTOR: VIRGILIO LÓPEZ AZUÁN

Del esplendor se escapan los mundos de los sentidos y entre tantos momentos de rayos y diamantes, la gloria se llena de espumas y flores. Ya no vemos las estelas de los tiempos, ni los bosques, ni los pinos en los sueños; ni los versos ni los poetas, todos perecieron. Ya no tenemos los versos, ya no somos poetas y no caminamos porque volamos en las calles sin preguntas, en los vientos de las rosas. Ya somos cometas de nubes, rociando amores entre las palomas alegres de las horas. Nadie llorará, han muerto los poetas, sus espejos se convirtieron en mujeres que van a la misa de las seis. Ya son otras las olas que trajeron los caminos de la mar, ya son otras. Voy como rayo, en busca del esplendor, le hago un guiño al silencio y las llamas. Acostado, enciendo los fósforos que le faltan a mis hogueras, a los tiempos, a las raíces, que en vez de buscar la tierra levantaron su rostro al cielo, para llenar de luz las riberas. Para que los ríos sean plateados de instantes, yo pido no ser más que cometa, trotador de nimbos para poner los ojos en la tierra, en la superficie azul de los mares. No olvidaré los papeles olvidados del polvo, los mismos que pidieron los poetas para sus volcanes.

II
Voy llegando al esplendor, sobre caballitos de mar cargando diamantes. Voy peregrino sin rezar por lo andado, dando golpes al viento, con ropas de distancias. Ya he dejado atrás las guerras viejas, lágrimas de heraldos envenenan los rumbos. Por eso bailando un tango entre las nubes y cielo, con la frente llena de celos vendrán otras guerras, empujados por los eclipses y las vendas que dibujan sudarios. Pero estoy llegando al esplendor, cadenas de espejos penden del cielo y en las minas. En los abismos quedaron prendiendo los fuegos abiertos del destino, la mirada de los ocasos lanzando voces, gritos y resabios. Voy sobre mi caballito de mar, con la frente de diamante para no morir sin la luz empujada de las minas, del oro de otras guerras. Y en la cima del viento veremos los caminos, y los amigos andando sobre las piedras, sobre los vidrios, en las mañanas claras de los cielos. Ya voy llegando al rayo, del camino iluminado, tiempo sin tiempo, dimensión sin rostro, cuando la mujer es la parte abierta de la tarde. Entonces, recordaremos todos estos días y pensaremos como entraron los rayos al corazón, llenando de luz los balcones heridos por las huellas, por todo lo escrito en la sagrada manta que dejó el rastro del beso. Y ahora pregunto ¿Dónde habitaremos con tantos odios acumulados? No será en la lumbre, en el rubor del río. No habitaremos en paisajes de la gloria pregonada, donde nos abandonemos por completo a todos los tiempos. Entender que cuando suenan los violines queríamos anunciar la fiesta del instinto, la anatomía y las hojas sueltas del amor.

III
Tendrá todo esto sentido en los sentidos mismos. Sólo importa la confianza planetaria, que barren los empeños sorprendidos, quizá desvalido para lanzarse al cuello por última vez.  Y pregunto de nuevo ¿dónde está el esplendor? En las nubes sutiles del sol, del fuego, la fragua y el paraíso prometido. ¿Dónde estará?  Nadie entra al esplendor calzado con suelas de olvidos, sino con la ternura de los niños. Nadie va cargado de fusiles sino con las manos llenas de jilgueros, silbando la tarde lloviznada. El esplendor no está en cielo ahora lo pienso, nos hemos ido muy lejos a buscarlo, está en tus ojos y sus destellos, en la imagen que salta en tus mares. El esplendor nunca se llena de sombras, sino de peces iluminados.   


miércoles, 4 de marzo de 2009

VIAJE AL INTERIOR


Por Virgilio López Azuán

"No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto.
No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia
cuanto dentro llevamos. "

Gabriel Celaya.

A cada rato estamos partiendo, la vida es un transcurrir, un fluir. El secreto de todo está en cómo se fluye, cómo conquistamos los espacios donde la vida tiene sentido. Siempre estamos echando hacia adelante, desde que nos levantamos de la cama, los pasos que damos son pasos hacia adelante, rara vez uno camina hacia atrás. No siempre se echa hacia delante en sentido lineal. El espacio circular es infinito y lleno de misterios: de los misterios del bien y del mal. Saber cómo fluir en ese espacio es la tarea fundamental del ente. Construirse es lo importante, porque construyéndose uno construye al mundo.Casi todos miramos ese espacio exterior y luchamos y pervivimos por él. En cambio hay otros lugares donde visitar, quizás más hermosos y menos remotos. Son lugares para viajar y salir fortalecidos, llenos de conquistas, con el cuerpo fuerte y la mente radiante.Viajar al interior es una aventura aereoplástica. Es allí donde suele el poeta empozarse para traer la materia prima de sus versos. Sólo desde allí puede fraguar sus propuestas literarias. Pero a ese lugar no se puede ir vacío “Hay que haber andado miles, caminos y abierto muchas veredas”, haber cargado todas las puertas y el amor y el odio del mundo para transmutarlo en versos, en palabras que fluirán como un liquido suave, portador de las mieles del oriente y los arco iris del trópico.Viajar al interior es despertar lo vivido y mezclar los misterios del querido ente para servirlos en bandejas de palabras y no dejar que cuelguen en nuestro ser como estalactitas, perdidas en el confín de la imaginación.Siempre será placentero viajar hacia adentro, para atrapar las emociones, y mantener el equilibrio en la cuerda del mundo.La experiencia que tengo con amigos poetas es sus viajes al interior se tornan atormentados o henchidos por las cosas del mundo, acuden a sus casitas mágicas internas para hacer versos.Uno me dijo una vez qué no sabía que fuerza extraña lo impulsaba a escribir y yo le dije que era la misma fuerza que impulsa diríamos a un combatiente a ir la guerra, a un jugador por ir al casino o la que nos impulsa por cortejar a una mujer cuando uno se hincha de amor. Él pensó que lo mofaba, pero no era así. Al menos ese era mi parecer.Escuché una vez el siguiente relato, no recuerdo con certeza dónde o si lo vi entre mis largas lecturas. Una persona le preguntó a otra que cuál era la diferencia entre una persona que es poeta y otra que no es poeta. A seguidas le respondió lo siguiente: Pongamos un ejemplo. Dos personas van conversado por un camino, uno es poeta y el otro no es poeta. En sentido contrario viene una señora con una batea en cabeza llena de ropa para lavar y asida de su mano viene una niña desnuda, llorosa, con los cabellitos despeinados. Al momento de cruzarse las parejas. El que no es poeta puede que mire a la mujer y a la niña y siga su conversación amena; o apenas él pueda verlas de soslayo, o quizá ni siquiera las advertiría. El que es poeta, no solamente ve a la mujer y a la niña, sino que ve la batea de ropa, el rostro de la mujer, el rostro de la niña, ve las lágrimas de la niña y dentro de una lágrima observa al mundo que viene rodando. Esa es la diferencia entre uno que es poeta y otro que no es poeta.En cierta forma este relato me puso reflexivo y quise buscar su moraleja. Estaba claro que esa no era mi concepción sobre lo que era un poeta y lo que no era un poeta. Sin embargo, como dije reflexioné y ahora que hablo del viaje al interior, cabe destacar que en ese relato el que señalan como poeta, hace un viaje, recorre con la mirada espacios corporales de la mujer y la niña, y llega hasta la lágrima de la niña, y observa al mundo que viene bajando. Es un verdadero viaje.También, el relato nos revela la importancia de la observación en el mundo del poeta; y por supuesto, el componente de la sensibilidad que aflora en uno y no en otro. En este caso, la sensibilidad por lo social.Lo que he descubierto es que al mismo tiempo que el poeta viaja al interior, de la misma manera debe hacer un viaje al exterior, ir recogido, acumulando materia prima para fraguarla, en sus crisoles. No se puede viajar al interior sin las experiencias externas. Sería un viaje en el mar sin embarcación.Pongamos un ejemplo sencillo: El poeta entra al mar de su interior, digamos como que navega en una barca cargada de lo recogido en los viajes en su exterior. El poeta navega y lanza toda esa materia prima en las profundas aguas de su ser, al cabo de un proceso de fragua, tendrá que pescar lo que ha sumergido. Podrán pasar dos cosas, que atrape lo fraguado con sus cordeles o que lo fraguado salte a su vote como lo hacen las palomitas de maíz en el caldero en una feria cualquiera. Lo fraguado serán palabras, frases, oraciones, hechas perlas, las cuales el poeta llevará a puerto para brindarlas en un poema. En un verdadero poema de carácter trascendente.Entiendo que las palabras, frases, y oraciones que saltan a la barca como diáspora, serán portadoras de auténticos efluvios poéticos, capaces de trascender al poema. Las que atrapa el poeta con su cordel, simbolizan el trabajo, el esfuerzo del poeta, en la lucha titánica para dar un cuerpo al nuevo ente, esa materia viva llamada poesía.