lunes, 20 de febrero de 2017

POEMA DE VIRGILIO LÓPEZ AZUÁN


Obsesión con el tiempo
Muerto el reloj en la puerta como a veces sucede
la vida se convierte en un refugio de minutos fugitivos
en un eco de minutos ya estancados, ya heridos
Muertos los minutos en tu pecho nadie notará
que los relojes son cascarones inservibles
escarchas en los picachos de la noche extendida.

Obsesionado tu cuerpo lleno de curvas y abismos
andará sin prisa los caminos forjados en la cama
los palacios soñados en un fondo invertebrado…
Y como triste muñeco dentro de los payasos
saldré con una lágrima gorda contigo en el paisaje.

Muerto el reloj dentro del tiempo rebelde
servirán como chatarras sus agujas antes agitadas
el cristal de la esfera no atrapara los sonidos
que la máquina dispara al voltear la arena.

Los amantes estarán agonizados de esperas
y el tiempo que estuvo obsesionado en tus senos
bajará a tus caderas con caballo trepidante
buscando las lluvias que anunciaron las aves.

Muerto el reloj como si yaciera derretido
encima de tu cuerpo volverán los minutos
como renacidos lobos hambrientos
a demandarte amante y más amante
dándole vida a todo en la agonía del tiempo.




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