viernes, 2 de septiembre de 2016

Chito Naut y Monterrío

Chito Naut se confunde en un abrazo con “Monterrío”, personaje popular azuano, ido hace años. Esta foto es vieja pero muy significativa para los azuanos, y nos da un mensaje aleccionador. No importa la condición social, económica y humana, el azuano cuando expresa afecto lo hace de manera sincera, sin condiciones, por encima de todos los prejuicios. Eso lo hace el azuano de verdad, el que siente a su pueblo en el alma, el que se preocupa por los demás, como si fuera su propia familia. ¿Cuántas veces vi yo a Chito ofreciendo ayuda a los necesitados, cosa que no olvida y sigue haciéndo con cientos de niños y niñas de las barriadas de Azua?

El Chito que yo conozco es servicial y a veces algo huidizo de los ruidos. Pocas personas quieren a Azua como la quiere Chito: la quiere con la pasión de Olguita Lara u otro azuano que se desvive por su pueblo. Como saben, no soy dado a los halagos, y en el fondo tampoco me gustan los halagos para mí. He aprendido a tolerarlos y me ha costado mucho. Pero no podemos hundirnos en nuestras miserias cotidianas y no hacerlos o recibirlos con buenas ganas. Quizá el clima seco de Azua, de guazábaras y cactus, nos ha hecho así, quizá.

Pero Chito es merecedor de muchos halagos, es como un “ratoncito” que orilla, que bordea y nos trae su propio pedazo de queso, arrancado de su propia boca. Pocas personas saben lo que Chito hace en favor de muchas personas, y pocos conocen su personalidad y desprendimiento.

Por cierto, ayer el periodista Ramón Minyety me contó un favor que hizo Chito con un amigo común y su hijo que cayeron presos, y su relato me emocionó.

Yo, confieso que he peleado con él, que he disentido con él, que le he llevado la contra y hasta he rabiado. Yo encuentro que es una persona que le gusta servir, y eso es bueno, y eso es plausible.

Esta foto de Chito Naut con “Monterrío”,- el que dejó su imagen en toda la playa azuana-, nos revela que el espíritu azuano existe en mucha gente, y ese espíritu hay que rescatarlo. Ahora que hay tanta gente sensible, que se enojan con los amigos, que reniegan de sus amigos, por chismes y barata politiquería, es bueno palpar el sentido de esta fotografía, porque para la amistad, no hay fronteras, las riquezas de la tierra solo son actos que llenan el saco de nuestras banalidades.

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