lunes, 1 de febrero de 2016

CARTA A FRANCISCA LACHAPEL

FRANCISCA LACHAPEL EN EL PARQUE DUARTE DE AZUA

Mi apreciada Francisca Lachapel, desde antes de ganar tu premio como Nuestra Belleza Latina,no he tenido la oportunidad de verte y saludarte personalmente. Has estado varias veces en Azua, pero mi oficio actual es muy exigente. A raíz de tu premio en UNIVISIÓN fui a la casa de Divina, tu madre, y le di un abrazo por tus éxitos.

No me tomaste por sorpresa cuando conmoviste al mundo con tu reto en esa televisora internacional. Sabía que en ti había un ángel especial que en “Delirios de locuras” salía a caminar por las calles del arte. Lo vi en tus monólogos, en tus improntas sobre las tablas en el teatro experimental de Proyección 2000 y Teatro Sur. Lo vi cuando fuiste a la capital buscando otros horizontes porque ya habías tocado el techo del cielo azuano.
Te veía en la televisión nacional y siempre me dije que esas personas no habían descubierto tu talento, que ellos necesitaban darte más oportunidades. Pero, mi hija, tú sabes cómo es el mundo del arte en estas regiones anodinas.
Saltaste a la fama donde te pudieron valorar, en UNIVISIÓN. Me da mucha pena que en este país les pase lo mismo que a ti y a muchos jóvenes talentosos. Sobran en algunos lugares las mezquindades, y también llegan de otros lugares.
Estuviste en Azua hoy, transmitiendo en vivo, el programa popular  DESPIERTA AMÉRICA de UNIVISIÓN. Promoviste nuestro pueblo como pocos lo hacen. Hoy Azua estuvo en el corazón de muchos seres humanos; y aunque no pude estar presente,  vi el programa por Internet y me llenaste de emociones, como en aquellos días en la Biblioteca Athene, cuando apenas balbuceabas la adolescencia.
Sé que los azuanos podemos, que los dominicanos podemos, que nuestra gente es grande y hermosa de corazón. Creo en mis calles, creo en mis campos, creo en ti como ejemplo de juventud.
Nosotros, los que estuvimos contigo bien cerca cuando eras pequeña, respetándote, llenándote de aprecios y valores morales, esperamos siempre lo mejor de ti. Te decimos que te queremos. Tú eres Azua, no solo por tu belleza, también especialmente por tu talento, por tus valores de mujer y por tu gran lucha.

Quiero sentirme siempre orgulloso de ti. Aunque no te vea, aunque no esté presente para darte un abrazo, sabes del inmenso cariño que tengo para ti. Sigue adelante, y en los momentos difíciles, murmura para dentro estas palabras: “Francisca, tú puedes. Tú eres como la flor del maguey que crece entre las espinas y en la aridez de la tierra como la azuana. Tú puedes”

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