martes, 19 de enero de 2016

La formación de liderazgos políticos en República Dominicana.



Todo lo que quisiéramos expresar en este artículo sería limitado. Este es un título para una investigación socio-política que terminaría en un libro de cientos de páginas. Por eso están avisados, no se hagan mucho “cocote”, ni se lo tomen de manera personal. No seré ni siquiera holístico en el tratamiento del tema. Quizá me convierta en un ecléctico, en un cirujano que utiliza pinzas para extraer pequeños nódulos con tendencia cancerígenas. Los métodos de ciencias están en reposo. Pero una estrella solitaria en todo el orbe celeste, brillando, es capaz de llamar la atención de millones de humanos habitantes del planeta tierra.
¡Qué bueno que es formar un liderazgo político con los recursos del Estado! Les contaré un ejemplo. En nuestro hacer político dominicano, el que está “pegado” y tiene un padrino que maneja “cuartos” en una función del Estado o del empresariado o cualquier otra fuente,  dispuesto al patrocinio para respaldar intereses personales o grupales, solo tiene que despertase una mañana y decir, ¡Quiero ser senador, diputado, alcalde…! Y ya, como si fuera una magia, se aparece en un pueblo, gasta millones; utiliza los favores del poder que lo apaña y un río de votos desborda las urnas; tantos votos como gotas de aguas tiene el mar. ¡Qué chulo que es así! Levanta las manos en las caravanas, le da un beso a una viejita o carga a un niño que recién ha vomitado. Frunce el ceño y el olor a vomito lo acompaña por tres días.
Pero eso no es nada, se escucha los clamores “¡Mi pueblo! ¡Mi pueblo! Y tiene treinta años que no lo visita. “¡Yo caminaba por este callejón cuando chiquito!”, lo dice en alta voz y nunca fue por allí, estudió en la capital y sacó cédula en la capital.
¡Qué bueno que es así! Dinero por aquí, dinero por allá. Chulerías por aquí y chulerías por allá. ” ¡Ay, necesito una casita”, dice Mirita con un ojo apagado por la penúltima miseria.  Y el candidato dice: “¡Constrúyanle la casa!” “¡Roberto toma los datos de esa señora y háblate con ingeniero!” No se vallan lejos amigos lectores… Ese ingeniero es al que le hizo el favor de conseguirle la contrata de una obra de millones de “tululuses”.
Esos llamados políticos que no se han “fuñío” por el pueblo. Hacen su propia prensa, atiborran programas radiales y uno que otro periodista consciente o inconsciente le promueve su candidatura.
El día antes de las votaciones… ¡Diablos, cuántos “cuartos” rodando! Miles y miladas… “Toma tú y toma tú” A lo Wilfrido Vargas, ja ja ja.  Al día siguiente “más votos que el diablo”, como dice Crucito.
¡Qué bueno que es hacer un liderazgo así! Y la vaca del Estado, preñada del sudor del pueblo, tiene dengue y se le complica con el zika al mismo tiempo.
Pero eso no es todo, muchos de esos flamantes elegidos por el pueblo no vuelven más a construirle la casita a la viejita ni a besar al niño recién vomitado. Perdón, me equivoqué, vuelven a los cuatro años más lindos, bellos, a veces sin dinero y sin gobierno. ¡Qué vainas las mías!

Es entonces cuando le dice a la viejita “Te construiré la casita cuando ganemos”. La viejita le dice: y ¿cómo tú te llamas?

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