viernes, 22 de enero de 2016

El lenguaje de los mundos

Por Virgilio López Azuán

Todo es mundo, o en todo hay un mundo o muchos mundos: En pájaro que canta en la copa del árbol, en el pez que nada, en el perro que ladra, en una piedra olvidada en el camino… Y esos mundos “hablan”, son expresivos, tienen sus lenguajes, pero el individuo humano todavía no ha explorado las dimensiones de esos mundos. No tiene los sentidos físicos ni espirituales desarrollados para eso, salvo raras excepciones, que han logrado desentrañar misterios mayores de la naturaleza, aunque siempre de manera limitada y hermética.
En estas dos primeras décadas del siglo XXI existe la tendencia al pensamiento light, o pensamiento ligero, a esquivar los lenguajes profundos y a vivir como en una pompa de jabón. Los lenguajes suelen ser hoy más diversos y son puestos al servicio de la mayoría encubiertos en los productos de las tecnologías, “muchos saben lo que hacen las tecnologías, pocos saben cómo lo hacen”. Y en cierta forma lo que más les interesa a todos son los productos que ofrecen las tecnologías.
El lenguaje del mundo es esencialmente tecnológico, todos los modelos de pensamiento a esta fecha han sufrido una contracción, han perdido el sentido de la ética y el compromiso; han perdido identidad y su plataforma moral, o mejor dicho, se están creando otros códigos morales, otras éticas y otros compromisos.  En ciertos sectores de poder la moral desapareció en el siglo XX, ahora se está en una etapa de transición a otro modelo ético-moral. Se está creando el lenguaje distintivo de ese modelo, con la amenaza de que tendrá que soportar la versatilidad del tiempo, la variabilidad de las posiciones morales en decadencia y la virtualidad vs. la realidad. Hoy más que nunca “cada cabeza es un mundo” o mejor dicho “cada cabeza es muchos mundos”. Una célula tiene un valor pluscuamperfecto, cada célula es más que un mundo y mucho más si estas se utilizan como células madres.
En cada mano hay un mundo o muchos mundos; en cada mirada, en cada aliento de vida los mundos están multiplicados, están pletóricos de conocimientos, lenguajes, pensamientos y valores para la ciencia, la magia y las artes.
Nunca como hoy, que se están descorriendo grandes cortinas oscuras de ignorancia y sojuzgamiento, se ponen de relieve los mundos y los pensamientos del individuo humano. Las redes sociales por medio del Internet con su explosión de actividades virtuales han multiplicado diferentes maneras de comunicación, han democratizado la información, volviéndola instantánea; han construido otros lenguajes que en poco tiempo han impactado en la relación de los individuos a escala planetaria. Se dicen tantas cosas al mismo tiempo que los secretos, los misterios, los archivos clasificados, los mitos, los tabúes y cualquier simple información son develados en un santiamén. Con estas redes ya lo oculto ha perdido su sentido.
El llamado mundo real  en las primeras décadas del siglo XXI no puede dar crédito a que el “mundo virtual” se le ha robado principalía entre los seres humanos. Ha despertado ese gigante frío como una complementariedad, como una amenaza, como una oportunidad de escrutar “otras realidades”. Su desarrollo si bien fortalece, también debilita. Si bien amplia el sentido de libertad, también amplia el sentido de dominación. El lenguaje de los mundos reales y mundo virtuales, enfrenta una falta de identidad filosófica, antagonizan y se complementan. El lenguaje del mundo real que conocemos está  basado en lo natural y se enfrenta con el lenguaje del mundo virtual. Puede parecer que el mundo natural pierde la batalla ante los artificios. Pero nunca será así, los hologramas no tendrán sentido sin que sea justificado por  algún “individuo del mundo natural”. ¿Y por qué ha ganado terreno el mundo virtual ante lo real conocido? Porque el individuo humano en su conformación genética en su antropología siempre ha tenido ansias de evasión o sentido de mudanza. Las palabras dichas por Jesucristo “mi reino no es de este mundo” soporta muchísimas explicaciones que entran en un terreno complejo del campo místico, mítico, teológico, cósmico, metafísico, entre otros. Pero no se debiera excluir que se refiriera a un mundo virtual.
Existen lenguajes que unen al mundo virtual y al mundo real conocido, por ejemplo el de las matemáticas, la física y las artes. Son capaces de interconectarse, explicarse e identificarse. Ese mundo virtual podría suponerse como espiritual, pero no lo es, el mundo virtual es menos espiritual que el mundo real conocido. Existe además el mundo mental, que está plagado de mundos en constantes batallas, afirmaciones y negaciones que les fueron inyectadas por el conocimiento. Las batallas de los mundos, son batallas del lenguaje, son batallas del conocimiento.
Los mundos emocionales son los más versátiles: dulces y explosivos, amorosos y agresivos. Forman parte del complejo de los mundos mentales como si fueran submundos, invaden los pensamientos de donde provienen muchas veces, establecen grandes batallas y dan estocadas de muerte a las razones. Los llamados mundos mentales que incluyen los emocionales aprenden los secretos de la violencia y la paz, del odio y del amor y de todos los pares opuestos que le inocula el conocimiento. Con el tiempo son capaces de crear sus nichos, sus guaridas, sus cavidades y/o disposiciones cerebrales donde habitan y formar parte de la memoria genética del individuo humano.
Lo más parecido a los mundos virtuales es el mundo astral, que puede ser un tipo de mundo virtual, pero visto desde la metafísica y que es negada por tantos. Los mundos virtuales pueden ser explicados desde la física cuántica. En el siglo XXI la física cuántica conduce a que algunos declaren la muerte a la metafísica, olvidando que ambas forman parte de una red de conceptos que pueden ser complementarios.
La complejidad del lenguaje nos revela apasionantes mundos, los lenguajes del mundo. Funciona como una bola mágica reveladora, lo que limita sería la capacidad de interpretación de los individuos humanos. Se desprenden interpretaciones a apuntan a todos los sentidos, desde el más simple al más complejos, desde el más irrelevante al más sustancial, desde creíble al menos creíble, desde el más real al más imposible. Y eso es lo que le da sentido a la vida, esa es la torre de babel del lenguaje, esas son las lenguas extrañas.
Todo lenguaje apunta a interpretaciones infinitas, solo que las sociedades crean el canon, los modelos, las verdades aceptadas, y se establecen los vínculos entre los individuos. Existe entonces el momento de la aceptación, de la organización del lenguaje como contrato social.
El pensamiento se gesta en la mente, cada individuo tiene su mente, cada célula tiene su propia mente, lo que pasa es que las capacidades en unos son más desarrolladas que en otros, y cada uno tiene la capacidad de producir su propio lenguaje.
El pensamiento fluye por medio de canales de espacios intramentales, y si toma el canal de poesía produce un lenguaje poético, si toma el canal de música produce un lenguaje musical. Si lo hace por el canal matemático, domina el cálculo; si lo hace por el canal del amor, domina el amor.  Así, la violencia, la ira, la codicia, la tolerancia, la humildad, la solidaridad y todos los valores, todas las tendencias y todo lo que el individuo humano pueda sentir o crear.
Es indudable que donde tenemos más mundos concentrados es en el cerebro, luego en los órganos sexuales y después en las manos. Pero como ya se ha expresado en todo el universo natural existen los mundos, hasta llegar a los mundos atómicos y subatómicos que semejan al mismo tiempo un modelo planetario. Pensamiento y lenguaje, partes principales del cuerpo de la conciencia de los mundos de humanos.

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