lunes, 7 de diciembre de 2015

¡Azua clama por agua potable!

Por Virgilio López Azuán
La crisis de agua que afecta al pueblo azuano intranquiliza a toda la comunidad. No es una crisis nueva, solo que ahora se ha agudizado mucho más. Existen barrios y calles que tienen un mes, dos meses, seis meses y hasta un año que no les llega una gota de agua. Esto es sin exagerar porque para exagerar me sobra la poesía.
Por medio de cartas al gobernador civil de la provincia de Azua, Dramaturgo Luis Vargas, por medio de visitas a INAPA donde el incumbente Waltermón Pineda, y conversaciones con el senador Licenciado Rafael Calderón me he puesto a su disposición de manera voluntaria para tratar esta situación y buscarle soluciones a corto y mediano plazo, ya que la misma nos afecta a todos, directa e indirectamente. He sentido en ellos la preocupación por el problema,- eso no se puede negar- y el esfuerzo que están haciendo desde sus posiciones para enfrentarlo. Pero eso no es un problema de dos o tres personas o políticos, es un problema de todos que no se soluciona culpando a uno y a otro. ¡Todos de alguna forma somos culpables! Y ese es nuestro problema que pasamos todo el tiempo buscando culpables y no lo enfrentamos con una conciencia colectiva, desparasitada del partidismo político.
Recordamos que nuestro sistema sanitario colapsó hace largos años, también colapsó nuestro sistema pluvial y nuestro sistema de acopio, redes, manejo y distribución del agua potable. Por muchos años hemos estado “remendando”, y viviendo una crisis inmerecida que raya en lo insoportable.
El problema verdadero no es “falta de agua”, el problema es que no existe el preciado líquido para cocinar, beber, lavar, bañarse, asear las casas, mantener una higiene que nos evite el brote de enfermedades que ponen en riesgo la salud de los niños, envejecientes, sectores vulnerables y la colectividad en sentido general.
Son muchas las razones que se esgrimen para sustentar la tesis de la escasez de agua: el crecimiento demográfico de Azua en las últimas décadas, la sequía, las bombas de succión dañadas, los equipos rotos, los “valvuleros” que no abren las “llaves de paso”, los sabotajes por tipejos, los “tanqueros” que hacen negocios con la venta de agua por los barrios, los politiqueros que llevan agua a las zonas necesitadas, pescando el voto. ¡Todo, todo eso y mucho más! En esta viña del señor existen todas estas excusas.
Azua es uno de los valles en la República Dominicana con el más rico caudal de aguas subterráneas, no es una casualidad que tengamos una comunidad que se llame “La Ciénaga” por la antigua condición de cenagosa de la zona, donde tiempos atrás había brotes del líquido que superaban el nivel freático y se formaban charcas. Pero tampoco es una casualidad que otra comunidad se le llame “Las charcas”, y los brotes de agua de “Vichí”, “Los manantiales”, “Las Lagunas”, entre otros.
No, no es una casualidad, el agua en Azua, como en las mayorías de los asentamientos de humanos es el punto vital para el desarrollo de las comunidades, tanto antiguas como modernas. Cuando Azua sufrió el terremoto de octubre del 1751 fue trasladada a la margen occidental del Río Bía o Vía, precisamente porque cerca de esos predios estaba ese río y era fuente de agua. Hoy con la vorágine del manejo irracional de nuestros bosques y nuestro medio ese río es solo un lecho que duerme, levantando sus piedras redonditas hacia el candente sol. Sin embargo, en las profundidades, de forma subterránea, sigue ese manto de agua que como fantasma atraviesa el pueblo y algunos reductos de sus aguas afloran en su desembocadura en la playa de Monte Río.
Pero vuelvo al tema, aquí en Azua hay agua por todas parte, aguas termales, aguas de presas; aquí hay debajo de la tierra, hasta debajo de nuestras propias casas.
Entonces, ¡Por Dios!, los azuanos debemos hacer conciencia, olvidando la politiquería barata expresada en las calles, en los grupos, en los medios de comunicación; olvidando el sectarismo, el oportunismo electoral, y todos juntos acompañemos, clamemos, forcemos, conminemos a nuestras autoridades; sentemos al presidente de la República si fuere necesario para que Azua no sufra más escasez de agua. Yo, digo ¡Presente!

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