martes, 1 de marzo de 2016

Las ideas políticas y mercaderes



Autor: Virgilio López Azuán

En eras antiguas el individuo humano conoció el uso de la tierra, del fuego, los metales, los utensilios de labranzas y las maneras de congregarse en pequeños grupos humanos, dejando poco a poco las prácticas nómadas. Eso surge de ese impulso interior que lo caracteriza como un animal social y también “político” como lo declaró el filósofo griego Aristóteles en su momento. Acompañan a este proceso las necesidades de alimentación y  protección donde se generan las técnicas de cultivos y construcciones de viviendas para vivir en comunidades.
A medida que fue aumentado la población y el manejo de las tecnologías para dominar su entorno y la naturaleza, el hombre ha pasado por un proceso complejo donde define las maneras para vivir juntos. Para eso hubo ideas en todos los órdenes que transformaron a la humanidad hasta llegar a ser lo que somos en hoy. Entre estas ideas estaban y están las de tipo político, que en sus esencias proponen la visión de un mundo mejor; la administración de los recursos (que ya se tornaban escasos) y sobre todo, las de justicia social y dignidad humanas.
Para esto hay grandes pensadores que se expresaron en sus épocas. Sus ideas revolucionaron los esquemas de pensamientos, y aún más, muchas de esas ideas trascendieron los tiempos de sus forjadores y gravitan como forma de relación y administración humanas en el mundo actual.
Muchas de esas ideas y acciones han impulsado a la humanidad en su desarrollo, pero también otras  han diezmado ese desarrollo. Aquí cabe mencionar a Marx, Heger,  Sócrates, Platón, Aristóteles, Rousseau, Descartes, Foucault, Kant, Hitter,  Stalin,  Lenin, Mousolini, entre muchos nobles y villanos.
Pero nos vamos a referir a esas grandes ideas políticas que nacieron de la esencia de los hombres y mujeres con gran visión del mundo y del bienestar social. Las mismas son planteadas por personas de grandes sueños y realidades de la humanidad y la naturaleza. Estos son muy pocos y esas ideas y se convierten en ideas líderes: en lo político, social, económico, cultural, filosófico, religioso, y más.
Esas ideas están, pero ¿quiénes suelen desusarlas para establecer zonas de poder, hegemonías y control del estado de las cosas? Casi siempre son los llamados mercaderes de esas ideas, politicastros, energúmenos, traficantes, apostadores, manipuladores, embaucadores, burladores, mentirosos, y demás “malas yerbas”. La sociedad actual está plagada de ellos, son los menos los que con grandes ideales hacen actividad política por las caídas de las prácticas morales y éticas en todas las dimensiones. Eso no quiere decir que no haya excepciones. Pero cada vez menos.
Las sociedades actuales están quedando en manos de los narcotraficantes, ladrones, mentirosos, apostadores, explotadores, demagogos, corruptos e ineptos. ¡Qué pena que la humanidad este cogiendo estos derroteros cuando las tecnologías apuntan a grandes logros para mejorar la calidad de la vida de los seres humanos! Eso es una pena.
Es por esa tendencia que existe la fábrica de pobres en África y América Latina por poner solo dos ejemplos. Con los modelos económicos actuales, las riquezas se concentran más en los pocos, nada en las mayorías, mientras unos pocos lo tienen todos, la mayoría vive en la situación más depauperada. Menos de diez personas tienen más dinero que 4 mil millones de personas juntas.
Se mercadean las ideas progresistas de hombres y mujeres que su visión del mundo es trasformadora. Venden estas ideas, pero los mismos mercaderes no tienen la mínima noción de las esencias de las mismas. Priman otros intereses, que casi siempre se distancian de estos pensamientos avanzados. Juegan con ellos, los manipulan, y no los aplican. Pero lo peor del caso es que las sociedades con escasos desarrollo de la educación, les siguen el juego a esos mercaderes, los escuchan y viven de sus proclamas que no son más que discursos de plazuelas, y repetidos, que no sirven para nada. Pero lo más malo de todo es que según recientes estudios de firmas prestigiosas, los discursos valen muy poco en el mundo actual y menos aún en nuestros países dependientes. O sea, que si también se pierde el discurso, y con la práctica, aquí se salvará el que pueda como se dice popularmente.
Se le ha mentido tanto al pueblo que ya son pocas las ideas que prosperan por el grado de incredulidad que existe.
En sociedades “democráticas” como la nuestra, el precio del voto es demasiado caro y sólo los que tienen capacidad de pago pueden comprarlo: narcotraficantes, corruptos y ladrones. Mientras más se encarezca el voto accederán a los estamentos del poder los que puedan comprarlos.

Por suerte la dinámica social y humana apunta siempre a mejor auto organización y siempre se tiene la esperanza de que cambien los modelos de pensamientos, las maneras de hacer política, la formas de administrarnos y de vivir juntos. Al menos no se puede perder la esperanza.

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