domingo, 11 de octubre de 2015

LAS VACAS ANDAN SUELTAS

Las vacas andan sueltas por las noches, pasan por mi calle, viran por la esquina o siguen directo al parque. A las doce de la noche las vacas pasan por mi calle. A veces son tres o cuatro y hasta ocho, pero pasan por mi casa. Con disimulo miran la fachada del viejo Club 19 de Marzo o se persignan al llegar a la iglesia católica. Parece extraño, se detienen próximo a la iglesia y se devuelven. Las voces del parque, una música encendida, unos trashumantes las hacen volver al camino. Y entonces bajan por la calle Vicente Noble y dejan la 27 de febrero porque olfatean otros olores, quizás el de la Parrillada del Sur o el olor lejano a pizza que viene de La Esquinita.
Lo digo, las vacas pasan por mi casa y parecen dueñas de la noche y de la calle, dueñas de las casas y el chorro de luz de los postes. ¿Y de dónde vienen esas vacas? Antes pasaban cuando caía la madrugada. Anoche solo pasó una, iba con la cabeza baja. El barrio estaba triste, acababa de morir una dama.
En mi pueblo, las vacas caminan por las calles, pasan por el Club, se paran en la iglesia y vuelven a su caminata. Es como una estampa antigua, es como aquella vieja Azua. Es como si el tiempo no pasara.

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