domingo, 12 de febrero de 2012

La humanidad vuela alto y toca fondo




Por Virgilio López Azuán

La humanidad vive una época de cambios acelerados y desaceleración al mismo tiempo, mundos paralelos se proyectan en  diferentes direcciones con sentido contrario. La imagen no es de dos líneas paralelas, la imagen es de muchas líneas paralelas que forman una plataforma virtual como una gran red de norte a sur, entrelazada por otra plataforma con la misma naturaleza, pero de este a oeste. También esa misma red se proyecta en ambos sentidos en todos los puntos cardinales intermedios, formando un tejido como si fuera un manto o tela, con puntos internos que son agujeros donde yacen los misterios insondables de la propia humanidad.
Hay tantas vías, tantos caminos, tantas avenidas por donde seguir que a veces parece que el individuo vive un marasmo de sentidos poli direccional y contrapuesto. Cualquiera podría pensar que es predominio del hombre demens, pero no es así, aunque se tenga la certeza de su inefable presencia.
El desplome de muchos mitos y símbolos, la pérdida del sentido holístico, los aportes de la ciencia y la técnica han puesto al individuo en una situación de síndrome humano-cósmico, pero al mismo tiempo le ha dado la oportunidad para se capaz de revertirlo con nuevas maneras de pensar acumulada por el conocimiento heredado y adquirido de la cultura universal. 
Una amenaza lo será siempre el uso indiscriminado del paradigma egocéntrico en actos puramente de conciencia. Toda la culpa la buscamos en factores extra personales, políticos, sociales, culturales, científicos, etc., y no hemos sabido aquilatar los aportes de cada disciplina como parte del tejido de la construcción humana.
En ese contexto, muchos vuelan altos y otros están tocando fondo, yendo al paroxismo en ambas direcciones. La vehemencia del nuevo nihilismo para encontrar las soluciones en el caos, las corrientes metafísicas y espirituales unas se fortalecen y otras se precipitan. Pero siguiendo la Ley del péndulo, recidiva. 
Siempre grupos humanos han ido y van mucho más adelante que otros, ya la historia de la civilizaciones nos evocan esas realidades. Las luchas por destruir e implantar culturas y civilizaciones son registradas desde la antigüedad por historiadores y cronistas. Existe una población en el planeta que llega tarde a los escenarios del desarrollo de la ciencia, la técnica y los productos de la cultura, y siempre ha sido así. Existe un dualismo injusto, mientras unos gozan de la tecnología de punta y los avances de la ciencia para resolver la mayoría de sus problemas vitales en el planeta, otros mueren por falta de una vacuna o un pedazo de pan. Muchas enfermedades catastróficas son curables y solo unos cuantos lo saben y tienes acceso a ese privilegio. La ética y las pseudo-éticas están presentes a veces como muros de contención y otras tantas como caudales incontrolables que generan formas de veneración, miedos, y heroísmos. 
Una de las grandes interrogantes de líderes y lideresas mundiales es la manera de preservar  la vida en el planeta tierra. Cumbres, cónclaves, congresos, seminarios a escala global son celebradas cada vez con más frecuencia. Maneras de sobrevivir a la guerra bacteriológica, a los ataques atómicos y otras formas de exterminio, mantienen a muchos pensando las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año en como afrontar situaciones de exterminio parcial y global de los individuos y las especies del planeta. Y sin embargo, en ese mismo, sentido millones de personas ignoran tal situación y otros ignoran que ignoran. Bueno, pero todo “obra para bien” como dice esta frase hecha en la cultura del conformismo y las creencias. Si todo el mundo estuviera al tanto de la magnitud de las problemáticas, y se tuviera conciencia plena de la misma, el caos en su expresión destructiva sería parte del problema detonante.
Heidegger, Nietzsche, Freud, Morin, Kant, Newton, Weber, Marx y cientos más, sinceros, equivocados, dementes, equilibrados…, han entendido, desde su óptica, que la búsqueda de nuevas formas de pensar, nuevas maneras de interpretar el mundo y la realidad podría ser beneficioso para conocer a los individuos, las especies y las sociedades en  el planeta y, por qué no, otras formas de inteligencias cósmicas.

12 de febrero, 2012

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