jueves, 8 de abril de 2010

VINCULO VEGETAL

AUTOR: VIRGILIO LOPEZ AZUÀN
POESÍA DEL EFLUVISMO


Ier. Momento

Hermanas, voy donde ustedes con un viaje a las clorofilas, con el verdor que estalla en mi universo. Y no me encuentro solo por sus mundos y sus paisajes de estomas delirantes, como sexo prendido, al fuego de los cometas. Voy donde ustedes hermanas, multiplicado de raíces para buscar en la tierra las entrañas minerales, el agua de las fuentes que imaginan otros roces de manos, de multitudes pensantes en los sórdidos caminos que nos duelen. Voy donde ustedes, hermanas del aire y del agua, del rito ante lunas lloviznadas. Camino por sus vasos, por su sangre y sus maneras, con el flujo y reflujo de viajes eternos. Enséñenme los caminos que olvidé en tránsitos pasados, los que dejé guardados en los planos, sin brújulas de tiempos. Soy tránsito, transito en sus mareas de mares verdes que evocan sargazos y los peces despiertos en las fantasías. Nadie se pierde en tus viajes, en las aguas resueltas en espumas, en la vida latiendo sobre segundos, sobre la carne viva, sobre los vegetales que nos regalan las sístoles marcadas, púrpuras inocencias que nos duermen en sus flores y sus faldas, en los perfumes del rastro, en las barcas blancas de las estelas. Hermanas, llévenme a sus flores, concierto amarillo de breas. Llévenme a sus estambres, trampolines de abejas, del polen que fecunda al poema. Estallen sus frutos en mi pecho, en mis horas inocentes. Llénenme los ojos con cáliz de fuegos, entierren en mis arenas el reloj de la tarde para que sean eternos los crepúsculos, la tarde en trance, la vigilia entre el sueño y la conciencia.

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