domingo, 4 de abril de 2010

VERDADES Y MENTIRAS

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POESÍA DEL EFLUVISMO
AUTOR: VIRGILIO LOPEZ AZUAN




Verdades con filos de fuegos, tránsito de rosas y espinas blancas. Verdades con alas y arañas de ocho patas cardinales, con volcanes estremecidos en bosques de párpados ardientes. Verdades paradas en los umbrales, en las puertas y los caminos, en la casa y los sentidos. Verdades con soles milenarios, que conocen los pechos y las noches paridas de fantasmas. Verdades que son bestias, calles empinadas, callejones de mil vientos. Verdades que a los hombres rinden a sus pies las cuentas, y siembran árboles eternos en las frentes, y dan brillo a los labios, sin plazos y sin rezongas, Verdades descansadas en el llanto, en los gritos y las estatuas, que en silencio cuadran castillos y prados. Que paren soles y razas y prenden las fiestas en los peregrinos que jamás las olvidaron. Verdades que piensan a solas, que buscan sublimes llanos para desperezarse. Verdades que son aluviones, torrente, ferrocarril viajante por los corazones. Verdades hechas lágrimas, fiesta que lava todo lo sufrido. Verdades que matan y te vuelven polvo, que te levantan de un soplo y te reintegran para ser caminante sin miedo. Si las vemos, las verdades tiemblan la memoria, las canciones cantadas en los ingrávidos rincones del silencio. Y entonces, el sol y la grama se queman y se abrazan, y el agua se evapora y millones de brazos se levantan sobre los bosques y se elevan las voces sobre los techos y llegan a las estrellas pregonando buenas tardes con versos. Verdades que llegan y se estacionan con sus espadas de acero y nos lamen los sueños y nos revuelven. Verdades que nadie quiere porque duelen y nadie se arriesga a perderlo todo. Verdades sin dioses y sin demonios, sin planetas y sin canciones que tienen muchos ojos vigilantes de luceros nocturnos. Verdades con sonrisas de oficiales apostadas en las bocacalles, con sus dedos apretando los gatillos, disparando cañones conmovidos. Verdades de muerte y de vida, paralelos sin puntos en el infinito, líneas cercanas casi confundidas. Sin miradas, sin hablar dos veces, verdades que te arañan y te muelen, y te dejan desnudo del brillo sin que nadie se escape. Verdades insomnes, tan formales que nadie previene y celebran las orgías de horizontes en las calles secretas del arco iris. Verdades que tienen la magia de construir donde no queda nada, y de un grano de mostaza te preparan azules conciertos en el alma. Verdades con cielos anaranjados, con auroras que aprendieron a volar en las moradas, mirando al mar y las montañas. Verdades que visten de gloria los ojos y las manos, el corazón que enamora. Verdades llenas de canarios y trinos, de primaveras y pianos, de sonatas y guitarras. Verdades amantes, círculos perfectos de retornos, acción y reacción de los espejos. Verdades felices y claras, llenas de sacramentos y ángeles de la guarda, con la uñas limpias y los pies lavados, que en sus cabellos se desatan bosques tropicales y tardes de estío. Verdades que recobran sus dioses y abisman el miedo, que conducen a los niños por caminos eternos. Verdades del sol y la tierra, de las aguas y de las algas, que en medio de los sonidos minerales prenden luces como si saliera el alba.

II

Mentiras que piensan verdades y juegan a las enredaderas. Mentiras piadosas, verdades del viento, saleros de amigos, convictas ganas de asaltar el cielo. Mentiras que viajan y rondan los arrabales, los dioses que nadie ven en las noches. Mentiras que viran y tornan hartas de camuflajes de parecerse a las verdades. Mentiras que alivian efímeros inviernos, palomas extrajeras perdidas en el recuerdo. Si las vieran, son de papel, de fieltro o dinero. Se ofrecen y se tienden de cara al sol sin caras y pieles, que inventan la arena cuando en la playa el agua nos falta. Mentiras que andan en todos los amaneceres, andan llenas de trapos, caretas y carnavales, a veces nos dan vida, a veces nos vuelven disparates. Y entierran verdades cuando a las torres trepan y se arrojan en los charcos llenándolos de oscuridades. Mentiras con vientre paridos que rozan los vientres y las miradas y se gestan y se mueren esgrimiendo sus espadas. Mentiras que liberan cadenas perpetuas y en la levedad de su cuerpo siempre nos llaman. Son astillas, remos en medio de la turbulencia, destinos llenos de velas y océanos. Mentiras que son verdades en las casas, en la ciudad distraída de carros y bicicletas andantes que suben y bajan en la otra orilla. Siempre están presentes sus caras opuestas, su perfil de lana y copa alzada, en la cara derrotada. Mentiras que tienen escobas para barrernos, basuras del bosque, de paraísos sepultos. Ellas que arañan y nos dejan solos en mitad de la calle empedrada, en medio de los charcos y las sonrisas sin ganas. Mentiras que excitan, y nos hacen volar las hojas del otoño derramado y nos vuelven la vida y nos hacen florecer las riveras. Mentiras que por buenos no tratan con sus risas y sus mermeladas, con sus canciones y mieles. Mentiras llenas de golosinas, de navidades y primaveras, las mismas que nos miran y nos besan y nos dicen que vivimos. Mentiras piadosas y impiadosas, piedad feliz, dolor de cabeza. Esas son las mismas con sus sabores y sus gorriones, menudas por demás, con sus cabellos de nidos y sus labios pintados. Mentiras que nos siguen en grandes caravanas, por calles y callejas, por los sueños del alma. Y nos tocan y nos tragan y levantan sábanas largas para proyectar estrellas luminarias. Mentiras con paraísos y glorias soñadas, lamiendo verdades. Mentiras de camuflajes, que a veces son verdades en los delirios soñados.

1 comentario:

Virgilio López Azuán dijo...
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